BABEL


Babel es mucho más que edificios vacíos, fríos.

Es el imperio de la incomunicación.

Paradójicamente, en esta época en la que contamos con el mayor desarrollo tecnológico de la historia para comunicarnos, es precisamente cuando más aislados nos encontramos.

Babel es el territorio de la desinformación y el desconcierto por sobreabundancia y por la suma de intereses espurios, por la creación de falsas noticias y, especialmente, por la ausencia de pensamiento crítico. La radiografía de una sociedad vacía de humanidad.

Un universo de intereses donde las personas dejamos de serlo para convertirnos en datos manejados por el todopoderoso algoritmo. Torres y edificios de la tecnología, la ciencia, la religión, la política. Monumentos de la cultura, las finanzas, o a mayor gloria de la administración pública y los medios de comunicación. Colmenas vacías desde donde se alimenta nuestra soledad, donde se aplana el pensamiento.

Babel nos relaciona con pasajes bíblicos donde el dios de la tecnología, de la política, de las religiones, de la cultura y de la economía confundió al hombre que un día soñó con ser dios…. Babel habla de la confusión del hombre actual, de nuestra desorientación y de la indefensión ante nosotros mismos, porque no hay soledad más grande que echarse de menos a uno mismo