Ingrávidos


Ingrávidos

Dicen que el vértigo no es el miedo a caer, sino a sentirnos atraídos por el vacío.

Esa misma atracción es que tenemos ante el desarrollo tecnológico, ante lo desconocido. Nos lanzamos sin paracaídas ante los nuevos avances, sin tener en cuenta las consecuencias.

Adoptamos las nuevas herramientas que se nos presentan sin darnos tiempo a aprender a utilizarlas…,la implacable ley de Moore, como si se tratase de las nuevas alas de Ícaro que nos permitirán acercarnos al sol del supremo conocimiento, que nos harán sobrevolar por encima del resto de nuestra especie, sin conocer el precio que, por nuestra arrogancia, tendremos que pagar

¡Saltamos! Y una vez en el aire intentamos adaptarnos al nuevo medio, recomponer nuestra postura, crear banderas, aprender y crecer, sentirnos cómodos levitando en un nuevo ecosistema sustentado por la sobreabundancia de la información, que no conocimiento, sentir el calor del sol iluminando nuestro rostro…

En la nueva era digital el precio apagar somos nosotros mismos, abandonar nuestra condición de seres racionales porque la IA nos alcanzará, el gran paradigma, el momento en que las máquinas superen nuestra capacidad de procesamiento; ese momento en el que tras una época en la que se hagan con el trabajo físico, acaben también con nuestra capacidad para pensar. La extinción del Homo Sapiens.

Y de esta extinción surgirá una nueva especie, en la que ni el trabajo físico ni el raciocinio será lo que nos defina. La creatividad, la capacidad de idear, de pensar más allá de toda lógica,… de emocionar… será el Arte el que al final nos permita ser, plenamente, seres humanos.